El que mató a Manolete

Traslado a este blog este artículo de Celemin sobre Cataluña que suscribo plenamente…

La Tronera de Celemín

Errando el tiro

Nadie entendía ese cambio. Ni misa, ni funeral, ni un cura cerca. ¡Si Joan siempre había sido un tipo religioso!

Durante años, Joan había castigado su hígado. De niño, pan con vino para merendar. De joven, imitando lo que veía en la taberna de sus padres, moscatel con orujo en ayunas. Ya en la adolescencia, no había fin de semana en el que no llegara a casa con un pedo del dieciséis. Muchos domingos, ni se acordaba de la noche anterior. Y luego, cuando empezó a trabajar, copa de coñac antes de entrar al currelo, y cubatas de ron con limón, cuando dejaba atrás la oficina y antes de llegar a casa. Cuando el médico le dijo que, o dejaba de beber, o se iría para el otro barrio, Joan intensificó la asistencia a misa. Ahora, además de los domingos y festivos, reservaba la primera hora…

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